Raíces el siguiente paso para avanzar

Raíces el siguiente paso para avanzar

Raíces el siguiente paso para avanzar

Florencia Landa - Abril 2026

Hay colecciones que nacen como una idea. Y hay otras que aparecen cuando una forma de trabajar empieza a volverse propia.

Raíces nace en ese momento. No como un punto de partida. Sino como una continuidad.

Como el siguiente paso después de haber probado, ajustado y entendido.

Cómo empezó

Raíces no empezó con un diseño. Empezó con una sensación.

La de que algo ya estaba en su lugar.

Después de Satio y de Germinare, había decisiones que ya no necesitaban volver a discutirse. Las hormas. Las proporciones. La forma en la que entendemos la comodidad.

Todo eso ya estaba.

Y desde ahí, el proceso fue distinto.

Más claro.

Más preciso.

Más exigente.

El trabajo invisible

Durante estos meses hubo algo que se repitió muchas veces. Probar. Ajustar. Volver a probar.

Trabajar sobre las hormas que habíamos desarrollado desde cero. Corregir milímetros que cambian la forma en que el pie se apoya. Buscar que cada modelo se sienta natural, estable, propio.

No es un trabajo que se vea. Pero es el que define todo.

Porque un zapato no empieza en lo que se ve. Empieza en cómo se sostiene.

Los modelos

Cada modelo de Raíces fue una decisión.

No hay exceso. No hay acumulación. Hay elección.

Qué forma sí. Cuál no. Qué permanece. Qué se descarta.

Cada modelo tenía que tener sentido dentro del conjunto. No como pieza aislada. Sino como parte de un lenguaje.

Pero también había algo más.

En cada elección apareció una intención clara: que cada mujer pudiera encontrarse en un modelo distinto.

Porque aunque los zapatos llevan nombres de mujeres, no buscan representar a una sola. Buscan conectar con algo más profundo.

Con el carácter. Con la forma de estar en el mundo. Con esa individualidad que no se repite.

Por eso, en Raíces, cada modelo es diferente. No solo en su diseño. Sino en lo que transmite. Y en lo que despierta en quien lo elige.

Las texturas y los materiales

En esta colección, los materiales dejaron de ser un recurso estético. Se volvieron parte del mensaje.

Las texturas aparecieron con más presencia, como las gamuzas dibujadas.

Los cueros con más profundidad.

Los acabados con más intención.

No hay nada decorativo. Todo tiene una razón.

Todo responde a la misma idea: construir algo que permanezca.

Para quien la va a usar

Mientras trabajaba en Raíces, hubo algo que estuvo siempre presente.

La mujer que lo va a usar. No como idea. Como realidad.

¿Cómo vive.? ¿Cómo se mueve? ¿Qué necesita?

Una mujer latinoamericana. Con carácter. Con historia.

Y con una mirada que dialoga con lo europeo.

 En la forma de elegir. En la manera de habitar el diseño. Cada modelo fue pensado para acompañarla. No para imponerse.

El momento de nombrar

Hubo un momento en el que todo empezó a cerrar.

Los modelos. Los materiales. Las proporciones.

Cuando todo eso ya estaba, apareció el nombre.

Raíces.

No como algo buscado. Sino como algo evidente.

Porque eso era lo que estaba pasando. La marca empezaba a afirmarse.

A sostenerse sobre lo que ya había construido. A dejar de buscar hacia afuera. Y empezar a reconocer lo propio.

Lo que esta colección significa

Raíces no es una colección que intenta mostrar.

Es una colección que confirma. Confirma una forma de trabajar. Confirma una forma de diseñar.

Confirma una forma de entender el tiempo.

Pero sobre todo, confirma algo que para mí es central: que el diseño no está separado del uso.

Un zapato no termina cuando se hace. Empieza cuando se camina, en el uso.

Buenos Aires como territorio natural

El escenario elegido para esta colección es Buenos Aires.

No solo por cercanía, sino porque la ciudad representa de manera muy clara la mezcla cultural que atraviesa el ADN de LANDA.

Buenos Aires es una ciudad donde conviven múltiples capas de historia.

Su arquitectura refleja una fuerte herencia europea, visible en sus edificios, avenidas y proporciones urbanas.

Al mismo tiempo, esa herencia convive con una energía profundamente latinoamericana, marcada por el movimiento, la intensidad cultural y una identidad muy particular.

La ciudad funciona aquí como algo más que un contexto visual. Es un marco conceptual donde se hace evidente una tensión que también está presente en la colección: la relación entre tradición y proyección, entre territorio e influencia, entre oficio artesanal y mirada contemporánea.

Raíces habita ese espacio intermedio.

Es una colección que reconoce la tradición, pero no se queda detenida en ella. La utiliza como base para seguir avanzando.

Avanzar

Raíces es, en esencia, una consecuencia.

De todo lo aprendido.

De todo lo ajustado.

De todo lo sostenido.

Porque avanzar no siempre es ir hacia algo nuevo.

A veces avanzar es quedarse, sostener, mejorar lo que se ha estado realizando, una pausa hacia el siguiente paso. Profundizar.

Y entender que en ese sostener empieza a aparecer algo más firme. Más claro. Más propio.

Raíces no es solo una colección. Es un momento.

El momento en el que una forma de hacer deja de ser una búsqueda y empieza a convertirse en identidad.

Porque al final, avanzar no siempre es cambiar. A veces, avanzar es echar raíces.landa

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